miércoles, 14 de enero de 2009

EL "SOCIALISMO" CREA HOLGAZANES


La presencia de individuos que jamás sudan la camisa y, en cambio, viven mejor que quienes trabajan de sol a sol, irrita al laborioso, al digno y acaba por moldear un razonamiento muy dañino para la conciencia, mediante el cual algunos se preguntan: ¿De qué vale trabajar si los vagos viven igual o mejor que yo?


Lo reconoce abiertamente un artículo publicado en el único periódico de la isla, el oficialista Granma.

El artículo continúa con interesantes afirmaciones como esta:

El efecto sobre las actuales y futuras generaciones puede ser irreparable si entre todos (instituciones estatales, organizaciones políticas y de masas, familia, escuela, autoridades del orden y ciudadanos honestos) no enfrentamos a tiempo esa "enfermedad" cuyos síntomas afloran en estudios como los realizados por el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, donde consta que el empleo ha pasado a ser la quinta opción (si acaso) entre las aspiraciones de los jóvenes consultados.

A quienes así piensan valdría la pena preguntarles: ¿Si no aspiras a trabajar, de qué vas a vivir entonces?

La respuesta se torna obvia: DEL SUDOR AJENO... DEL ESTADO.


Durante estos cruciales años, el Estado cubano ha mantenido, sin distinción o diferencia alguna, a esas personas (entiéndase garantía de canasta básica de alimentos, salud, educación, otros servicios, seguridad, derecho a todos los derechos) y, aun cuando son una pesada carga improductiva que nada o muy poco aportan, la Revolución no se ha derrumbado por razones económicas ni ha perdido su fuerza.


Según uno de los postulados del Socialismo del Siglo XXI, que bien podemos decir que es el plan de vuelo de la Revolución Ciudadana, un jornalero debería ganar lo mismo que un médico. En esas condiciones la motivación para el trabajo o hasta para tener una profesión desaparece.

En Ecuador estamos camino a aplicar ideas que en otros países están comenzando a desechar.

Visto originalmente en un comentario del blog Ecuador Sin Censura.

No hay comentarios: