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domingo, 17 de mayo de 2009

REVOLUCIÓN Y DEMAGOGIA


ARQUETIPO DEL DEMAGOGO

Por Diego Márquez Castro

"Ponte una corona, haz una libación a la estupidez y ataca a tu rival denodadamente". Demóstenes

La demagogia desde los tiempos de la antigua Grecia se ha caracterizado por constituirse en una falsificación y una corrupción de la democracia. El centro, eje y motor de un proceso de esta naturaleza es el líder transformado en demagogo. Este personaje ha sido caracterizado por Emilio Temprano, investigador en este campo, como un centauro de la vida política, al cual se le distingue a mucha distancia.

Plantea el mencionado autor que el demagogo "apenas pronuncia sus primeras palabras, ya se sabe cuál es su intención: el mandato, la dominación, el lucimiento, pero, fundamentalmente, la permanencia en el torbellino del éxito". En tal sentido, si hay algo que debe reconocerse en este tipo de líder es su tesón por figurar y estar en primera línea en el escenario político. Así como el vampiro de los relatos de terror vive de la succión de la sangre humana, el demagogo vive de la exaltación a su imagen, de los aplausos y los elogios. El demagogo es egocéntrico y no soporta que otro le "robe" el escenario.

El investigador consultado es de la opinión que uno de los elementos que forman parte de su personalidad es "su fluida oratoria provocativa contra sus oponentes y su habilidad para halagar al 'pueblo". Sin embargo, manifiesta que el demagogo no debería fiarse de tales lisonjas, pues la antigua sentencia latina ya advierte que: 'No des fe a los cazadores de palabras demasiado halagadoras. El cazador atrae a los pájaros con el dulce sonido del caramillo'. De ahí que la facilidad de los demagogos para la adulación da mucho qué pensar".

Temprano esboza un conjunto de rasgos propios de los demagogos de todos los tiempos, ante cuyos líderes y discursos "hay que tomar las debidas precauciones si no se quiere terminar preso en la telaraña urdida con la incansable elocuencia de estos demiurgos". He aquí, pues, algunas de las características psicológicas esenciales de los demagogos:

- Autoritarismo.

- Insolencia y arrogancia.

- Fácil elocuencia, con un don innato a la persuasión.

- Excelente "comunicador" para convencer a las masas.

- No duda jamás, vive de afirmaciones y negaciones rotundas.

- Se alimenta generalmente de tópicos vulgares.

- Es violento y provocador nato.

- La difamación y la calumnia suelen ser a veces sus armas predilectas.

- Recurre, si es preciso, a la emoción inflamada.

- Utiliza la ironía retadora o el humor bufonesco.

- Su oratoria se asienta en los prejuicios más rastreros.

- Desprecia cualquier opción alternativa, aunque

hable difusamente de derechos humanos.

- El reduccionismo histórico está presente en su discurso.

- Emplea la mentira de forma descarada y sin
parpadear.

- Adulador de los sentimientos populares.

- Utiliza con naturalidad las técnicas de la intriga.

- Recurre a gestos y expresiones bajas y chabacanas.

- Manipula a su conveniencia el vocablo "pueblo".

- Narcisismo unido a una pedantería insoportable.

- Le gusta rodearse de gente sumisa para que lo adulen y admiren.

Estas características las extrajo Temprano, como denominadores comunes, de la personalidad desplegada por líderes de la contemporaneidad, de quienes "unos creen que son gentes para escapar a kilómetros y otros, los consideran seres privilegiados, se arroban ante ellos y los aclaman".

Dentro de este orden de ideas, el investigador destaca que "en el fondo del demagogo siempre se destaca, por mucho que lo disimule, una personalidad autoritaria que quiere imponerse a los demás: por medios violentos si es preciso. El germen del dictador se le puede detectar desde sus primeros años. Ante un público de admiradores, casi nunca se muestra con su verdadero rostro autoritario, salvo en épocas de fiero dogmatismo político. Según Le Bon, la multitud sólo puede ser impresionada por sentimientos excesivos, y el damagogo que desee seducirla debe abusar de las afirmaciones violentas. Su método consistirá en exagerar, asegurar, repetir y no intentar jamás demostrar nada mediante razonamientos".

El demagogo se convierte en un hábil maestro en la utilización de los discursos falaces caracterizados por la lógica como argumentos de la fuerza, al pueblo, de la autoridad, contra la persona, de la misericordia, entre otros. Su habilidad consiste en convencer a otros de que lo falso es verdadero.

Finalmente, cabe destacar que, en opinión de Aristóteles: "Las democracias se alteran sobre todo por la insolencia de los demagogos". A lo cual el autor consultado complementa: "¿Insolencia? He aquí la clave de su éxito". Saque usted sus propias conclusiones.


jueves, 12 de marzo de 2009

YO SOY EL JEFE SUPREMO DEL ESTADO Y EL ESTADO SOY YO


¿A alguien le queda alguna duda?
El maestro de la demagogia sigue utilizando la tribuna electorera de los sábados para imponernos su verdad. Ahora resulta que el único recurso de la Revolución Ciudadana para terminar con la evasión de impuestos (que sí existe) es crear un nuevo impuesto. Se trataría de un impuesto del 1% sobre los ingresos de las empresas.

Con la creación de un nuevo impuesto pagarán justos y pecadores. Además esta nueva carga tributaria vendría a complicar aún más la economía de las empresas manejadas por los administradores honestos de este país, que también existen. Los problemas económicos de las empresas, contrario a la idea que nos quieren vender los Ecomunistas, no son algo que podemos mirar con indiferencia. Empresas con una capacidad económica disminuída son empresas poco competitivas, son empresas que además se ven obligadas a reducir operaciones, lo cual en la mayoría de los casos origina despidos de personal.

Me pregunto si el SRI no está en capacidad de auditar las cuentas de los contribuyentes. La solución a la evasión es el control, y no la creación de más impuestos.

En estos dos años de Revolución hemos escuchado acusaciones de todo tipo, algunas muy graves incluso, pero hasta ahora no hay nadie procesado legalmente, peor aún sentenciado por un Juez y preso. Ya llevan dos años en el poder (con todo el poder), pero aún manejan un discurso de funcionario recién posesionado.

A Correa le interesa mentener así las cosas. Por lo visto, para estas elecciones los "enemigos" principales, aquellos que ayudarán a acumular votos, no serán ni Colombia ni la Partidocracia; ahora son los empresarios evasores de impuestos.

Recordemos la definición académica de la palabra demagogia:

Práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular.

Degeneración de la democracia, consistente en que los políticos, mediante concesiones y halagos a los sentimientos elementales de los ciudadanos, tratan de conseguir o mantener el poder.


Parece que los miembros de la Real Academia de la Lengua Española están en contra de la Revolución Ciudadana...